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Como Diseñar un Plan de Accion

tiendas / September 21, 2018


Los sueños son el combustible para la acción, aunque para que un sueño se cumpla ha de ser transformado en una meta. Así que, convierte tus sueños en metas, y cuando ya tengas definidos tus objetivos de forma específica, concreta y realista, es el momento de ponerles fecha de caducidad y crear un plan de acción para alcanzarlos en el plazo previsto.

Todo plan de acción debe referirse al futuro, por lo que debes determinar cuál es ese plazo de tiempo (¿3 meses, 6 meses, 1 año, 3 años…?), y luego debes indicar acciones y tareas concretas que lo hagan realidad, y que al mismo tiempo sean también temporales.



ELABORA LA HOJA DE RUTA

Lo primero que te sugiero realizar es una hoja de ruta que te diga dónde estás y dónde quieres llegar, por qué estás ahí y cómo puedes llegar donde quieres y qué necesitas para llegar allí. A partir de esa hoja de ruta puedes comenzar a diseñar tu plan de acción determinando lo siguiente:

1.  ¿Qué quieres hacer o lograr?
2.  ¿Hasta dónde quieres llegar?
3. ¿Para qué lo quieres hacer?
4. ¿Cómo lo vas a hacer?
5. ¿Cuándo y dónde lo vas a hacer?
6. ¿Con qué o quién lo vas a hacer?

Con estas respuestas puedes construir un puente que te lleve desde la situación actual, que es dónde te encuentras y donde están tanto los problemas como las oportunidades, a la situación deseada, que es donde se halla la meta.

Cualquier plan de acción responde a un proceso cíclico, ya que una vez alcanzada la meta nos encontraremos en una nueva situación y volveremos a desear una nueva meta diferente. Así pues, meta a meta, puente a puente, alcanzarás tus sueños.

DEFINE LA ESTRATEGIA

Una vez que sabes a dónde quieres llegar, y antes de diseñar el plan de acción es muy importante que definas cómo quieres llegar hasta tu meta. Esta es la estrategia. Cada estrategia va a requerir recursos diferentes y también va a conllevar diferentes plazos de tiempo.



Así que decidir la estrategia es clave para diseñar el plan de acción. No es lo mismo viajar en coche que en avión, tampoco lo es que viajes en solitario o acompañado, y que tengas un plazo u otro para recorrer la distancia.

PLANIFICA EL PLAN DE ACCIÓN

Para garantizar el éxito de tu proyecto, necesitas planificar el plan de acción. Planificarlo te ayudará a interiorizarlo y a definir todos los elementos necesarios para lograrlo. Además te ayudará a priorizar y a tomar decisiones acorde a esas prioridades. Por ello, resulta útil subdividir el plan de acción en varios planes. Así un plan anual a su vez se compondrá de un plan trimestral, éste de un plan mensual, éste de un plan semanal y éste de un plan diario.

Es lo que se llama “lonchear”. Así verás cada meta dividida en objetivos y éstos en tareas. Es más fácil sentirse capaz de realizar una lista de tareas bien definidas que una gran meta. Esto evitará que te abrumes y no sepas por dónde empezar. Es importante agendar estas tareas y realizar cada día al menos una tarea que te acerque a la meta soñada.

COMPARTE TU PLAN DE ACCIÓN

Y lo más importante de todo, es que la planificación es una herramienta valiosísima a la hora de compartir nuestros objetivos con las personas de nuestro entorno, bien sea para hacerles partícipes de nuestro plan o simplemente para comunicárselo.

Lo cierto es que te será mucho más fácil y grato lograr tus propósitos en la vida (profesionales o personales) si tienes compañeros de viaje. Estas personas compartirán contigo tu misión, tu visión y tus valores para ayudarte a llegar a tu destino, y si además comparten la misma meta contigo seguro serán una fuerza de empuje que potencien tus posibilidades ilimitadamente.

Por muy bien detallado que esté tu plan de acción, siempre vas a necesitar la ayuda de alguien para hacerlo realidad, bien sea tu jefe, tu equipo, tu pareja, tu familia, tus amigos o de un coach o mentor. En algunas ocasiones esta ayuda será en forma de consejo o de inspiración y otras veces será en forma de recursos humanos o económicos.

Cuando los sueños son compartidos, el compromiso es mayor. No es lo mismo plantearte una meta en solitario que implicar a alguien de tu entorno personal o profesional, puesto que sentirse acompañado hace que los retos se vuelvan menos desafiantes. Siempre es bienvenida una palabra de ánimo, un gesto de apoyo o una mirada de complicidad.

Y si trabajas en pareja o con tu familia tener una visión compartida es la base para alinear valores y objetivos, y por tanto los intereses comunes estrecharán los lazos. Si por el contrario cada cual se crea sus propias metas, tarde o temprano saldrán a relucir los intereses ocultos individuales y éstos serán segura causa de conflictos y motivo de rupturas quizás irreconciliables.

De igual forma, si tienes un gran sueño que cumplir, perseguirlo va a ocupar gran parte de tu atención y de tu tiempo. Lo que significa ponerlo en prioridad ante otras actividades en las que seguramente se vieran implicadas las personas de tu entorno.

Y si a partir de ahora vas a tener que decir que no a salir a tomar una caña con los amigos tan a menudo como antes, o a otras actividades de ocio con tu pareja o familia, que ellos entiendan y respeten tu negativa te facilitará la decisión y te evitará enfrentamientos.

En conclusión, compartir tus metas te ayudará a mejorar tus relaciones y a alcanzar tus sueños, y sin duda te beneficiará en:

  1. Alinear intereses
  2. Aclarar dudas
  3. Evitar conflictos
  4. Priorizar
  5. Mantener el enfoque
  6. Evitar distracciones
  7. Recibir ayuda

REVISA EL AVANCE

Una buena hoja de ruta y un detallado plan de acción para el éxito te ayudará a ti y a tu equipo a tener claridad, confianza y creencia, y mantendrá viva la motivación, la pasión y la ilusión.

Es importante que compruebes continuamente si estás avanzando en tiempo y forma según lo previsto. Ya que conocer esta información te servirá para tomar decisiones a tiempo y cambiar o fijar de nuevo el rumbo si te hubieras desviado de tu camino por algún motivo.

Es conveniente retroalimentar el progreso analizando los resultados desde la actitud de prueba-error. Esto es, si compruebas que tus acciones no están dando los resultados deseados, o éstos están tardando en aparecer más de lo deseable, es hora de analizar de nuevo la situación y replantear el plan de acción. Cuanta más atención prestes al timón más fácil te será llevar tu proyecto a buen puerto.

Una de las grandes amenazas de cualquier negocio es la soledad del emprendedor. Resulta muy enriquecedor poder hablar con otras personas aquellas cuestiones que te inquietan, y poder aclarar ciertas dudas o analizar tus decisiones desde otras perspectivas. Contar con alguien que te escuche, te guíe y oriente, como un coach o un mentor, puede serte de gran ayuda, puesto que el interés de esta figura es que cumplas con tus objetivos.



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